QUE CANSADO QUE ESTOY

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QUE CANSADO QUE ESTOY

Que cansado que estoy
repite el gordo keta.
Los otros
manejan sus autos
llevan hermosas mujeres de bronceado permanente
que no miran el espectáculo
de sonidos litoraleños fusionados con el malabar urbano
no hacemos música, no somos malabaristas
somos poetas
en busca de amor
atravesando caminos de muerte
buscando nuevas promos de cerveza
repletas de municipales.

Que cansado que estoy
repite el gordo keta.

Apoyo el vaso de copetin
suavemente
porque estoy pensando a toda velocidad
lo que voy a hacer en unos meses,
el sur, el norte
el equilibrio, no lo sé.

Que cansado que estoy
repite el gordo keta.

En una cocina de ecuador
prepara una cena
para un venezolano,
a toda makina manipula
y se estimula con mentiras entrelazadas minuciosamente.

Hay que sobrevivir de alguna manera.

Un osado le pregunta, de qué
estas cansado gordo keta.
de que vos trabajes
de que vos trabajes.

Jeremías Boer

QUE UN DÍA VOY A LLEVARTE A COMER

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QUE UN DÍA VOY A LLEVARTE A COMER

Tranquila el cuchillo en la espalda
lo uso para rascarme la picazon.
Podemos elegir lo que quieras
picada de milas y picles con fritas
triples
asado de achuras
fideos con salsa puttanesca casera
fideos con la filetto de arcor
pastel de papas o tortilla
empanadas de carne cortada a cuchillo
cualquier cosa menos arroz chaufa
puede ser arroz con atún y mayo
después un helado de marroc y brownie
yo me quedo en bolas y prendemos el venti
y podemos bajar una peli,
una medio mala, de problemas de burgueses
así a la mitad nos aburrimos
y la ponemos.

Sabes qué
mejor la ponemos de entrada
y nos quedamos dormidos
nos levantamos a la hora que sea
y vamos a comer por ahí
podemos pedir lo que quieras
ir al cine
y hacer un tour de mojitos por los bares de Candiotti
y después
cuando seamos viejos
salir a dar una vuelta
en cualquiera de estos recuerdos.

Jeremías Boer

Poema social II

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Poema social II

Ayer escuchaba música en la bici
y en el reproductor automático
saltó el tema
con el que solíamos
levantarnos.
Recién abriste los ojos
y ya son hermosos,
te dije antes de tocarlo
con la guitarra
esa mañana.
El tema se llama Klara
y tuve que quitarle la K
para que quedara tu nombre.
Y eso que para ese entonces
ya empezábamos
a apoyar
el modelo.

Ariel Aguirre

Tratando de ver por el pico de la botella

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Tratando de ver por el pico de la botella
(ars poética)
El gringo destripó un caballo
y se escondió dentro de él.
Por aquellos días los alemanes
no eran piadosos
me decía mi abuela.

Todo en el mundo se compone de moléculas
que vibran en un determinado tono.
Los más atrevidos dicen que en Mi,
otros en Do. Desde lo individual
a lo general, por ende, todo se mueve.

Existen distintas convenciones
para plasmar el movimiento.
Más allá de todas,
muchos se desvelan
entre el ruido de serruchos,
martillazos y un grabador al mango.

En este otoño caluroso,
destripo y me escondo dentro de las palabras.
La poesía por estos días no es piadosa.

Gonzalo R. Vega

 

Jazz

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Jazz

Una vez leí: “el rock es una pileta,
El jazz es todo un océano”.
Pienso eso mientras
finjo escuchar un amigo.
La banda navega sobre un escenario
saltando nota tras nota
como si fueran troncos
para no hundirse en aquel océano.
Todo se desenvuelve a mi alrededor
y también en mi interior. Todo
sucede en una sincronía perfecta
mientras veo que te acomodas
en la punta del banco, posando
click.

Jazz
Una palabra que no puede
llevarse al castellano. Una palabra
que rebota por todo este lugar,
se rompe contra sus superficies
envuelta por la luz de los reflectores.
Hace rato me hablaste, pero no me podía concentrar
más que en tus labios morados,
culpa de algún vino.
Durante un tiempo fingí
que estaba tras tus palabras
y solo dije aprovecha en algún momento.
Más allá que éramos un recorte
de aquel instante, de aquel paisaje
fuimos uno
luego dos
yo fingiendo escuchar a mi amigo
vos acomodándote para la cámara.
Después no tenía nada más
y me fui
sin hablar
y aún así el lenguaje
circulaba por boulevard
como si todo fuera un océano
así, el jazz.

Gonzalo R. Vega

Gloria

Gloria era la marca
de esa muñeca tipo Barbie
más barata que me dejaron
en el pino navideño
cuando tenía 5 años.
Gloria era tomar la leche
en la casa de la abuela que podía
comprar galletitas surtidas
para escapar a la traviata
con matecocido matutina,
rutina diaria antes de la escuela
que a los niños aburre.
Gloria era también
comer un asado en los noventa, y

Gloria no tener cable,
Gloria comer solo fideos, siempre fideos
Gloria las patillas
Gloria los cuentos de la Hemi
Gloria un helado con mi prima
Gloria usar ropa del trueque
Gloria las zapatillas pasando por los pies de los tres hermanos
Gloria mis hermanos
Gloria la moneda de 25 para comprar una factura en el recreo
Gloria la seño Marta
Gloria el paro, la olla popular
Gloria mis viejos
Gloria “aprendió a leer en prescolar”
Gloria no tener libros,
Gloria no tener juguetes,
Gloria embarazada a los 19
Gloria romperse el culo
Gloria la política
Gloria la porquería
Gloria la poesía
Gloria los amigos
Gloria los chanchos
Gloria tener a Gloria cuando era chica
Gloria otra vez sin cable
Gloria internet del vecino
Gloria el alquiler
Gloria mantener una casa
Gloria mantener una familia
Gloria los vegetarianos
Gloria el amor
Gloria la cosificación
Gloria las chicas muertas en bolsas
Gloria tu poesía pedorra
Gloria la alegría
Gloria la Barbie
Barbie la Gloria
Gloria la Gloria.

Rosina Lozeco

033_blister

No puedo evitar mi acento

No puedo evitar mi acento
que a vos te causa gracia
porque naciste en otra provincia.
Pienso que el que calla otorga
pero igual no quiero volver a hablarte.
Parada frente al espejo
me limpio la pintura a prueba de agua
y me pregunto por qué las mujeres
nos hemos concebido en el imaginario social tan reducidas
por eso termino con este ritual
de domingo al mediodía
meto el vestido en el lavarropas
y me pongo la remera sin corpiño
para ocupar un incipiente lugar de liberación,
aunque no voy a dejar de usar tampones
y me voy a seguir enamorando.

Rosina Lozeco

Moluscos, Iván Rosado, 2014

Arroz

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Calculo el tiempo del arroz
no sé si aprendí a fuerza
de desbordes y rasqueteadas
o es puro instinto
salgo de la compu y llego
justo cuando no hay más agua
pero no alcanzó a quemarse
– no lo tapo más-
me espera con un vaporcito dulce
y algo de espuma arriba
-puedo escribir un poema
sobre el arroz porque
pueden escribirse poemas
de cualquier cosa
y cualquier cosa puede
llamarse poema
así como llamarse amor-
yo creo que el arroz
me ama, y yo también a él.
Lo cuido
y me recibe suave
sin drama y me sacia
por un rato.
No sé escribir hoy
de otra cosa
no entiendo por qué
nos tratamos así a veces
“somos unos enfermos”
lo dijimos en algún
momento y no aprendimos
“que nos amamos y es más fuerte”
concluimos, pero
tampoco sirvió.
Por qué no somos
fáciles y amables
como el arroz
por qué me desbordo
rasqueteo heridas, no calculo
y a vos se te va la espuma
lo dulce lo suave y nos
agarramos
al fondo oscuro
de todo esto
amargos
duros
incomibles.

Larisa Cumin

Arrancar

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Lo mejor del desayuno
es sentarse arriba de la mesada.
El cuerpo dormido
con el frío del metal
y desde ahí se ve justo
cómo el pequeño sol
que llega hasta nuestra cocina
comienza a hacer
efecto en las cosas.
El vidrio brilla en la puerta
y del otro lado
la luz del día
empieza a llenar el lavadero.
Tengo el ángulo justo para cebar
y apoyar el termo al lado
y en la cocina se reúnen
las tres únicas soluciones
que encuentro últimamente
para algo
agua hirviendo,
sol
y detergente.

Agustina Lescano